Posteado por: jovenesamigosdecristo | 6 septiembre 2009

Domingo XXIII del Tiempo Ordinario 6 de septiembre de 2009

MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos la eucaristía del primer domingo de septiembre. Estamos a punto de iniciar un nuevo curso y la mayoría de nosotros –al menos en Europa—habrá terminado sus vacaciones, aunque todavía es verano. Vaya por delante la más cordial bienvenida a nuestra celebración en la que asistiremos a la curación milagrosa de un sordomudo por parte de Jesús de Nazaret. Jesús saca a ese hombre del aislamiento que le daba su enfermedad y le sitúa en disposición de escuchar la Palabra de Dios y acercarse al Reino de los cielos en la Tierra. Con esa idea reparadora del amor que Jesús nos tiene iniciamos con toda alegría nuestra eucaristía.

MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nuestra primera lectura de hoy es del capítulo 35 del Libro de Isaías ¡Cómo necesita el mundo de hoy el mensaje de Isaías! En un ambiente cargado de desaliento, desesperanza, limitaciones, se recibe como un baño de agua fresca la palabra consoladora del Profeta. ¡Sed fuertes, no temáis!

S.- El salmo 145 tiene especiales resonancias cristianas: describe a Dios como un Padre que tiene una clara opción por los pobres y marginados, circunstancia que predico Cristo y que no era tan frecuente en el Antiguo Testamento. De todos modos ya en el salmo 82 se dice que ese aspecto de misericordia era prueba de la autenticidad divina del Señor.

2.- Mirad que Dios no hace acepción de personas, como nos dice el apóstol Santiago en su Carta, Dios ha elegido a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino.

3.- El evangelio de Marcos sella las dos lecturas anteriores con la curación del sordo que apenas puede hablar, y es que Jesús con estos signos quiere reiterarnos que la acción milagrosa sólo tiene significado para el que cree, ya que el hombre es libre de aceptar o rechazar la gracia que se le ofrece.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Este es un himno empleado en Laudes, en la Liturgia de las Horas. Algunas de sus estrofas son utilizadas como oraciones independientes, pero merece la pena, hoy, oírlo completo en estos momentos finales de quietud y reflexión de nuestra Eucaristía

AL SANTO ÁNGEL DE LA GUARDA

Ángel santo de la guarda,

compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas,

ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible,

se que te hallas a mi lado,

escuchas mis oraciones

y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche,

me defiendes del demonio,

tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje

y que lo siga,

que vaya siempre contigo hacia Dios,

que me lo envía.

Testigo de lo invisible,

presencia del cielo amiga,

gracias por tu fiel custodia,

gracias por tu compañía.

En presencia de los Ángeles,

suba al cielo nuestro canto:

gloria al Padre,

gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo.

Amén.


Exhortación de despedida

Jesús nos quiere curar de nuestros aislamientos y lejanías de los hermanos. Si nos encerramos en nuestro yo, nos sentiremos solos y desgraciados y, además, no ayudaremos a nadie.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: