Posteado por: jovenesamigosdecristo | 18 diciembre 2008

Moniciones del Domingo de Adviento 21 de diciembre de 2008

IV Domingo de Adviento
21 de diciembre de 2008

Con el encendido de las velas de la “corona del Adviento” se ha querido ir haciendo una secuencia que nos acerque convenientemente al misterio de la Navidad. Cada domingo hemos prendido una vela que permanece encendida, ya permanentemente. Y así en el altar habrá cuatro velas diferentes para realizar este signo. El Primer Domingo encendimos la primera de las cuatro, quedando las otras sin prender. En el caso del Segundo Domingo de Adviento la celebración se iniciaba con esa segunda vela ya encendida, junto a los cirios normales del altar. El Tercer Domingo, en el momento de leer la monición de entrada, se prendía la tercera.

La cuarta y ultima la encendemos hoy, en el Cuarto Domingo de Adviento. La bendición de la cuarta vela, original del Padre Leoz, aparece tras las moniciones. Hay tambien otra versión en la página de reportajes, por si pudiera interesar. El ciclo termina y ya solo esperamos la Navidad; la llegada del Niño dios, dentro de tres días.


MONICIÓN DE ENTRADA

Os deseamos nuestra más cordial bienevenida a este Eucaristía del último domingo de Adviento antes de la llegada –ya muy cercana– de la Navidad. Vamos a encender la cuarta vela. Poco a poco se ha ido iluminando nuestra esperanza. La luz ha ido aumentando semana a semana.Pronto llegará la gran luz, Cristo, que con su claridad hará palidecer todas las demás. Pero ¿hemos encendido nosotros la luz en nuestro interior?; ¿en qué ocasiones concretas hemos sido luz para los demás, durante el adviento? Acerquémonos al Señor que viene con conciencia de que él puede liberarnos de todas nuestras esclavitudes, sacarnos de la mediocridad e igualar nuestras desigualdades. En silencio y en esta Eucaristía le decimos: ¡Ven, ven Señor, no tardes!

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Las palabras de Dios a Natán –que nos narra el libro segundo de Samuel, nuestra primera lectura—son una profecía que anuncia la llegada del Mesías, de la estirpe de David. El tiempo de espera ya estaba abierto y se va a cumplir en los próximos días. Las promesas a David son promesas de Dios a la humanidad entera.

2.- San Pablo en su Carta a los Romanos, de donde está tomada la segunda lectura, hace referencia al tiempo de la promesa de la llegada del Mesías, revelación mantenida en “secreto durante siglos eternos”. Es el Evangelio de Jesús lo que esperaban esas generaciones anteriores a Cristo. Y también en estos días se nos va a manifestar.

S.- El salmo 88 es uno de los más largos del salterio. Hoy vamos a cantarunos ocho versos del principio y otros cuatro de la parte intermedia. Es, en definitiva, un himno al Dios fiel, al creador de todo y todos y un llamamiento a la fidelidad por parte de sus criaturas. Dios se acerca al género humano y los hombres y mujeres, de ahora y de todos los tiempos, se acercan a Dios para agradecerle su fidelidad. Bello himno para estos últimos días del Adviento.

3.- San Lucas narra en su Evangelio la escena de la Anunciación. Es una de las bellas de toda la Escritura. Ahí se descubre de manera total el don de Dios de la libertad otorgado al hombre. El ángel pide permiso, de parte de Dios, a María para que se inicie la Redención. María da su consentimiento y la historia de la humanidad comienza. Por eso hoy honramos de una manera muy especial a María, la gran protagonista del Adviento.

ORACIÓN PARA ENCENDER LA cuarta VELA DE LA CORONA

Al encender estas cuatro velas, en el último domingo,

pensamos en Ella, la Virgen,

tu madre y nuestra madre.

Nadie te esperó con más ansia,

con más ternura, con más amor.

Nadie te recibió con más alegría.

Te sembraste en Ella,

como el grano de trigo se siembra en el surco.

Y en sus brazos encontraste la cuna más hermosa.

También nosotros queremos prepararnos así:

en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día.

¡Ven pronto, Señor! ¡Ven a salvarnos!

(Canto: La Virgen sueña caminos)


Lectura de Postcomunión


MONICIÓN

La cercanía del Nacimiento de Jesús –el próximo domingo—nos lleva a pedir su llegada. Este antiguo himno nos sirve –hoy y ahora—para expresar en este momento de paz y calma el deseo de tener a Nuestro Señor con nosotros. ¡Ya!

¡Marana tha!

¡Marana tha!

¡Ven, Señor Jesús!

Yo soy la Raíz y el Hijo de David,

la estrella radiante de mañana

El Espíritu y la Esposa dicen:

“¡Ven Señor!”

Quien tenga sed, que venga; quien lo desee,

que tome el don del agua de la vida.

Sí, yo vengo pronto.

¡Amén! ¡Ven Señor Jesús!

(Himno de Vísperas, Liturgia de las Horas)


Exhortación de despedida

El próximo jueves es Navidad. El Señor llega ya. Salgamos felices del templo y con la emoción de la espera. El Señor viene para hacernos más felices, más alegres y más enamorados del mundo y de nuestros hermanos. Él nos trae la fuerza que hará cambiar todo. ¡Ven, Señor Jesús, te esperamos!


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