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LA FUERZA DE LA ORACIÓN
La oración es sin duda lo más silencioso y eficiente de nuestro trabajo. Como seguidores de Cristo tenemos que saber orar desde la vida que llevamos. Necesitamos descubrir constantemente los aportes de la oración personal y comunitaria, del silencio de la meditación, de la revisión de nuestra jornada al terminar el día. Lamentablemente muchas personas permanecen indiferentes ante la oración, la catalogan de alienación o pérdida de tiempo. Sólo en los momentos de producirse alguna desgracia o cuando se ven en apuros recurren a ella con las más variadas actitudes de fe. Lo triste es que, al cabo de un tiempo, mientras no ocurre nada grave, la oración pasa nuevamente a ser objeto de la indiferencia y hasta del olvido. Pero no es éste el momento de quedarnos en el descanto. Es preferible que nos detengamos a reflexionar y a cuestionarnos acerca de nuestra propia actitud frente a la oración. Hay que saber soportar los cuestionamientos que nos hace el Señor, incluso en las zonas más reservadas y oscuras de nuestro interior
fuente:effeta.wordpress.com





